“Dolor en todo el cuerpo” es común. Esta molestia puede ser tan severa que la habilidad para solucionarla es limitada. Dolores musculares ocurren a menudo en el cuello, hombros, brazos, codos, puños, nuca, espalda, glúteos, caderas, piernas, rodillas, tobillos y pecho.
Por lo general, son dolores del cuerpo con rigidez o inflexibilidad. El dolor puede tener mejoría durante el día, luego empeorar por la tarde. Asimismo, aumenta con la actividad, frío, clima húmedo, ansiedad y estrés. Los calambres y espasmos musculares, que son comunes por la noche, a menudo despiertan a las personas con fibromialgia de un sueño profundo.
Todo esto ocurre porque la fibromialgia es un error metabólico en el cual las células se sobrecargan de trabajo, sin tener energía para liberarse, produciendo de esta manera la fatiga, que tanto afecta a las personas que padecen la Fibromialgia.
De todo lo expuesto anteriormente, se concluye que la fibromialgia no es una enfermedad del músculo. Tampoco es una enfermedad psiquiátrica, puesto que un 40% de los pacientes no tienen depresión ni otros síntomas psíquicos y en los pacientes que tienen depresión ha de ser considerada como una consecuencia de su fibromialgia y no su causa.
La psicopatología en los pacientes con fibromialgia es fundamental debido a que todos los autores consultados están de acuerdo en la existencia de factores psicológicos y psicosociales en el proceso.
La relación de la fibromialgia con diversos trastornos psiquiátricos es indudable. Es incuestionable que las personas que padecen fibromialgia muestran depresión, ansiedad, fatiga, insomnio, irritabilidad, falta de concentración, desinterés, apatía, cefaleas, dispepsia y preocupación por la normalidad de las funciones fisiológicas. La presencia simultánea de muchos síntomas (incluso todos a la vez) parece abogar que estemos ante un cuadro psiquiátrico, hecho que se revalida en los pacientes que muestran altas escalas de “depresión”, debido al dolor y a la fatiga crónica.
La psicopatología presente en la fibromialgia, como en otras enfermedades crónicas, está ligada en su aparición y en su curso a factores que dependen tanto de la intensidad del dolor y de la evolución del proceso como de factores sociodemográficos, psicosociales y de actitud.
La propia sintomatología dolorosa y sus características explican parte de las alteraciones psicopatológicas, en especial la depresiva, en la fibromialgia. La intensidad del dolor actual puede estar ligada directamente con el grado depresivo.
El comportamiento patológico consiste esencialmente en: sensación de mala salud, pesimismo, catastrofismo, apatía, desánimo, desinterés con ausencia de incentivos vitales, relación psicosocial y familiar deficitaria, trastornos de relación sexual, irritabilidad y alto grado de incapacidad.
Es evidente que los aspectos psicosociales van a influir en la evolución del proceso. Otros factores influyentes son el estado mental, el nivel cultural, el apoyo familiar y la influencia de medios económicos o todos a la vez.
Junto a estas variables aisladas y reconocibles procedentes del entorno social y familiar se debe tener en cuenta las que dependen del propio sujeto, persona. Va a ser la adaptación a cada situación, el cómo percibe, el cómo siente y qué significado tiene cada variable externa para cada individuo lo que determinará la respuesta al dolor, su expresión psicopatológica.